lunes, 10 de noviembre de 2014

Ser Pobres, una digresión.

Uno de los términos más amplios y ambiguos que existen es el vocablo pobres. Cuando escuchamos dicho término pensamos, cuasi inmediatamente, como por asociación, a los significados de índole material: Pobre ad solemnitatem, pobre como persona con carencias pecuniarias, etcétera. Ese no es el significado que perseguimos.

El pensar así ha traído grandes progresos materiales, pero gran desazón y muerte espiritual. Los países aumentan su Producto Interno Bruto, pero son cada vez más brutos. Cada día se dan absurdos ridículos. Tenemos que un 10 por ciento de la población usufructúa el 90 por ciento de todas las riquezas. Tenemos estados donde hay dos naciones, los ricos y los pobres.

Eso es lo que ha provocado el colapso mundial. Un grupo de chacales virulentos tomaron el edificio pacientemente construido por 50 años de planificación, y lo destruyeron por medio de argucias y ardides condenables.

Existe, sin embargo, una salida a este panorama tétrico que he presentado. Me refiero a la iniciativa del gobierno de Bhutan al crear el Índice de Felicidad Bruta. Dicho índice se enfoca en aspectos lógicos, como este: ¿Para qué necesitamos refrigeradores si no tenemos comida?, ¿Para que autopistas, si no hay vehículos que la transiten?.

Ese índice se enfoca en lo que da la felicidad. Un pueblo educado, religioso, con sus necesidades cubiertas es feliz. Y si es piadoso, es pobre de espíritu. Jesús habló de ser pobres de espíritu y señaló que sólo los humildes y mansos de corazón podían heredar El Reino.

No tenemos que imitar el modelo butanés, sino que sobre nuestra tradición judeocristiana concienciarnos y establecer planes de políticas públicas que permitan que tengamos un país inclusivo, donde nadie se quede atrás y mucho menos sea discriminado.

Cuando nuestros políticos juran cumplir y hacer cumplir la constitución y las leyes nacionales se obligan a satisfacer las necesidades que “propendan al progreso material y espiritual” de la familia dominicana.

Seamos, pues, pobres de espíritu, ya que lo que desarrolla los pueblos no sólo es el oro, sino la fe, paz y concordia de sus habitantes.




Borges, la gratitud y la responsabilidad: un análisis literario.

Normalmente les escribo sobre temas de índole social (historia, actualidad, efemérides),pero hoy, deseo dedicar este espacio a que recordemos a un grande dela literatura universal y que pensaba de dos de las virtudes más escasas, que son la gratitud y la responsabilidad.



Jorge Luís Borges era un tipo pedante, frío, pero con una capacidad de mostrar a través de sus escritos un universo donde todas las realidades se cruzaban, y lo imposible se convertía en realidad palpable. En una de sus obras,que se llama Historia Universal de la Infamia, el Maestro nos regala diversas versiones de cuentos y relatos del mundo entero, pero mi favorito es uno que se extrajo del libro Conde Lucanor, que se llama El Brujo Postergado, que será objeto de nuestro análisis.



Se entera un joven de familia acomodada, un Deán o sacerdote, que a poca distancia de su casa vivía un señor que conocía de brujerías, y llega a su casa y, tras presentarse, se solicita que le enseñe sus artes mágicas. Éste le dice que no ve necesidad de enseñarle nada ya que su destino era brillante, pero el joven porfiaba. El brujo le pide a una criada que asara unas perdices, y le pide al hidalgo que le acompañe. Bajan a un sótano de un sótano. De un momento a otro,llegan unos heraldos y le avisan al joven que el obispo de la ciudad está moribundo y esperan que sea él el electo. El brujo le pide que si sale electo le de ese puesto o uno menor a su hijo. Al poco tiempo, regresan y lo saludan como Obispo. El brujo le recuerda su promesa, pero nuestro Obispo le dice que su puesto de Deán será para su tío por parte de padre. Pasa el tiempo, se hace amigo del Arzobispo Metropolitano, y éste cae enfermo. Llegan los heraldos y le desean que ojalá sea electo en lugar del Arzobispo. Muere el Arzobispo y el brujo le recuerda su promesa, pero el Arzobispo recién electo, le dice que su obispado corresponde a un tío por parte de madre. Pasa el tiempo y se hace muy amigo del Papa, y este enferma de muerte. Se repite lo mismo, es decir, los heraldos, la muerte y su elección. Pide audiencia el brujo y le recuerda su promesa. El Papa recién electo se molesta, y le dice, que sólo recuerda, de sus tiempos de Toledo a un brujo miserable, que se salva de la hoguera por su piedad y que él no le debe nada. El brujo, en una voz cavernosa, le dice, pues comeré mis perdices sólo y el joven volvió al bajo sótano en la casa del brujo, avergonzado, y éste lo despide.



La palabra y el compromiso marcan una impronta. Si usted logra crear una fama de cumplidor, esta le seguirá y le abrirá puertas, así como si ustedes irresponsable o poco comprometido, toda puerta se cerrará en sus narices. Si usted recibe una gracia, o algún gesto, agradezcalo. Eso no disminuirá su valor como ser humano. Al revés, lo enaltece como ser humano.



Y si usted se compromete con algo, debe cumplirlo, ya que lo más valioso que usted posee,querido lector, es su nombre. Y debe protegerlo y hacer que ante los otros brille, porque cuando hablen de usted, digan que usted es un hombre o mujer responsables. Y eso vale oro. Además, la vida da demasiadas vueltas, y usted no sabe si eso que no cumplió hoy, por abulia, por desinterés, le cierra las puertas a algo bueno en el futuro cercano.



No sea como el joven deán de la historia, cumpla con sus derechos y deberes, y tendrá un gran pago, una vida tranquila, llena de bendiciones, dicha y de personas que le quieran y admiren, no por lo que usted tiene, sino por lo que usted es: una persona de bien. Y eso no tiene precio.



Tipologías de Jesús

El tema de la salvación es recurrente en la Biblia. Existen imagenes donde vemos personificadas acciones concretizadas durante el ministerio extraordinario y salvífico de Jesús, y eso es lo que denominamos tipos, y su ciencia es la tipología. Dios, que es un ser lleno de amor,  repetidas veces habla con su hijo, o con personajes que tipifican a su hijo y a su prole extendida, que es la humanidad procurando la salvación de la misma mediante la simple práctica de cumplir con el mandato de amor y fe que se les impuso desde las leyes mosaicas, es decir, el pentateuco (Genésis, éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio)  y concretadas en la Buena Nueva de los Evangelios.

Dios hace 3 grandes alianzas: En Genesis 12 se dirigió a Abram y le dice que abandone todo a cambio de tierra (Gen 12,7)  y una prole tan abundante como las estrellas en el firmamento (Gen 15, 5-7); Una segunda la hace Dios a Moisés liberándolos del yugo egipcio y dándoles la tierra prometida, simbolo de la predilección por un pueblo (Ex3 7-15); y la tercera es la salvación universal de Jesús por nosotros (Mt 1, 21 ).

Dios siempre le habló al hombre: le habló a Adán, como vemos en Gen.2, y al hablarle a él, le hablaba al mundo; le habló a Abram, luego Abraham, un pastor que devino en uno de los patriarcas de la fé; a Isaac, a quien reitera su promesa de properidad al que cree (Gen 26, 1-6); Moisés, Josué (ver Josué 1, 1-8), al Profeta Samuel ( Primer libro de Samuel 3, 10-14), David  ( Primer libro de Samuel 23, 1-12), Salomón (1Reyes 3, 4-14),  y los profetas desde Isaías hasta Job y Jonás.    

En todos los casos nunca buscó poderosos, sino que buscaba pureza de alma y seres con disposición a sacrificarse y amar al prójimo. En todos estos contactos, vemos relaciones con muchas cosas que veremos en los evangelios. y vemos paralelismos interesantes. Por ejemplo, con Adán, el primer hombre, la humanidad se condena por el pecado original y Jesús nos redime del mismo en la cruz.








bobadilla el desconocido

Prefacio Me ha pedido usted que le cuente sobre mi vida, la cual ha sido agitada y larga. Le complazco por que así podremos hablar de lo que...