Dios hace 3 grandes alianzas: En Genesis 12 se dirigió a Abram y le dice que abandone todo a cambio de tierra (Gen 12,7) y una prole tan abundante como las estrellas en el firmamento (Gen 15, 5-7); Una segunda la hace Dios a Moisés liberándolos del yugo egipcio y dándoles la tierra prometida, simbolo de la predilección por un pueblo (Ex3 7-15); y la tercera es la salvación universal de Jesús por nosotros (Mt 1, 21 ).
Dios siempre le habló al hombre: le habló a Adán, como vemos en Gen.2, y al hablarle a él, le hablaba al mundo; le habló a Abram, luego Abraham, un pastor que devino en uno de los patriarcas de la fé; a Isaac, a quien reitera su promesa de properidad al que cree (Gen 26, 1-6); Moisés, Josué (ver Josué 1, 1-8), al Profeta Samuel ( Primer libro de Samuel 3, 10-14), David ( Primer libro de Samuel 23, 1-12), Salomón (1Reyes 3, 4-14), y los profetas desde Isaías hasta Job y Jonás.
En todos los casos nunca buscó poderosos, sino que buscaba pureza de alma y seres con disposición a sacrificarse y amar al prójimo. En todos estos contactos, vemos relaciones con muchas cosas que veremos en los evangelios. y vemos paralelismos interesantes. Por ejemplo, con Adán, el primer hombre, la humanidad se condena por el pecado original y Jesús nos redime del mismo en la cruz.
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